La creatividad, ese gran valor intangible.

El sistema educativo escolar de Occidente favorece al niño de inteligencia no creativa (el convergente) en detrimento del niño creativo. El niño creativo puede tener una personalidad no del todo “deseable”; es fácil que resulte tímido, reservado, poco inclinado a creer en todo momento en la palabra del profesor, prefiriendo seguir sus propias inclinaciones antes que atenerse a las limitaciones del programa de estudios.

La diferencia entre los altamente creativos y los relativamente no creativos no reside en la inteligencia tal como ésta se mide en las pruebas de inteligencia. El individuo creativo puede, no obstante, diferenciarse de los demás en cuanto a los rasgos de su personalidad. Hay desde luego, muchas excepciones, pero en general se ha comprobado que el individuo creativo suele ser introvertido, necesita largos periodos de soledad y parece tener poco tiempo para lo que él llama trivialidades de la vida cotidiana y de las relaciones sociales. Los individuos creativos suelen ser enormemente intuitivos y estar más interesados por el significado abstracto del mundo exterior que por su percepción sensitiva.

Se debe aclarar que no existe ningún estereotipo del individuo creador, si bien todos presentan ciertas similitudes. Algunas de esas similitudes se indican a continuación:

1. Manifiestan una gran curiosidad intelectual.
2. Disciernen y observan de manera diferenciada.
3. Tienen en sus mentes amplia información que pueden combinar, elegir y extrapolar para resolver problemas.
4. Demuestran empatía hacia la gente y hacia las ideas divergentes.
5. La mayoría puede ser introvertidos.
6. No están pendientes de lo que los otros piensan sobre ellos y se hallan bastante liberados de restricciones e inhibiciones convencionales.
7. No son conformistas en sus ideas, pero tampoco anti conformistas. Son más bien, auténticamente independientes.
8. Poseen capacidad de análisis y síntesis.
9. Poseen capacidad de redefinición, es decir, para reacomodar ideas, conceptos, gente y cosas, para trasponer las funciones de los objetos y utilizarlas de maneras nuevas.

Fuente: wikipedia.

Tras ser castigado por padres y maestros, el individuo potencialmente creativo tiene que superar otro escollo: barreras de indiferencia en la universidad o establecimientos de capacitación profesional. Una vez más, buena parte del daño se inflige involuntariamente, a través de una insidiosa adherencia a un código institucional.

Finalmente, el pobre individuo a quien han cortado las alas creativas ingresa en una organización. La creatividad residual que aún le queda es amenazada por las restricciones que impone un ámbito sofocante y quizás un mediocre grupo de pares.

En el otro extremo del espectro uno encuentra individuos que se criaron en un hogar donde jamás se desalentaban ni atacaban las ideas creativas.

Luego tuvieron la suerte de conocer maestros que estimulaban su imaginación y sus propensiones creativas y por último estudiaron en establecimientos que toleraban y cultivaban las explotaciones creativas. Entre estos individuos se encuentra la personalidad creativa que las organizaciones necesitan desesperadamente.

  • En otras palabras, quizá la creatividad dependa más de la crianza y la trayectoria educativa que de un legado genético hondamente arraigado.
  • No es fácil localizar personas creativas antes de tener la oportunidad de trabajar con ellas y observar su producción creativa.
  • Un cliché popular dice que la línea divisoria entre un loco y un genio es muy tenue.
  • Los individuos muy creativos están más dispuestos a desafiar la autoridad que los individuos menos creativos.
Sin innovación, una firma simplemente continúa haciendo lo que estuvo haciendo en el pasado: una clara fórmula para el estancamiento, el deterioro y la muerte. Para obtener innovación una empresa necesita ideas creativas. Sin ideas es imposible innovar.
Las innovaciones compradas o copiadas pueden perder vigor en una organización que ha permitido la atrofia de su espíritu creativo.
La creatividad el principal patrimonio de una compañía de éxito.

Fuente: Como generar ideas para generar beneficios.
Autor: Simón Majaro.

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