Categorías
Psicología

El control mental y la moda.

El objetivo no es otro que el control de la mente. La disciplina empleada para lograr ese propósito se conoce con el nombre de Marketing.

La moda alberga un poder de adicción más grande que la heroína. Una vez que uno entra en su juego está  totalmente perdido. Una serie infinita de recursos entran en acción para dominar y controlar la mente del sujeto.

Cuando eres víctima de esa fuerza, los seres humanos pasan a ser máquinas de carne, mecanismos biológicos programados para comportarse de cierta manera.

La moda
La reina de la Moda

Debido a la culturización y la presión de los demás, nuestras elecciones no son nuestras.

La mente es el genio, y es la puerta de acceso al proceso de manifestación, aunque frecuentemente su papel no se entiende bien.Es un punto de entrada, una puerta, no la herramienta de manifestación per se. La mente proporciona las imágenes, no el sentimiento. Organiza nuestra actividad para construir un panel de la visión, para colgar las afirmaciones, y así sucesivamente, e invierte algunas creencias aprendidas (expectativas) en el proceso. En realidad, el papel más importante de la mente es la inhibición.

A menudo los estímulos que conscientemente consideramos censurables son procesados subconscientemente de maneras que nos conducen a buscar más de lo mismo. Esos mecanismos responden de manera mecánica al reflejo de lucha o huida, a las imágenes tabús, al temor al rechazo social y a estímulos similares.

Nuestras mentes no son pizarras en blanco, a pesar del argumento tabula rasa empleado por el filosofo alemán Immanuel Kant.No, parece que ciertas predisposiciones, incluso cierto tipo de conocimientos (la memoria celular y otros) ya están inscritos en nuestra mente desde nuestro primer aliento.

La moda te hace ser superficial, te hace sentir apegada a la materia.

La Corte del Inglés.

Categorías
Espiritualidad

Ritual de exorcismo.

Dando por sentado una causa externa a toda una cantidad de trastornos de la conducta, en determinados seres humanos,  las iglesias cristinas  admiten realizar el ritual del exorcismo. Manifestaciones de  fuerza desmedida, xenoglosia o habla de lenguas muertas o desconocidas para la persona, deformaciones físicas inexplicables, cambios de voz,  odio y rechazo manifiesto a todo lo religioso (en especial lo cristiano), comportamientos violentos que nunca se habían dado hasta ese momento en personas, aparentemente, normales (que pueden  llegar a ser peligrosos para ellas mismas y las personas que les rodean) y un largo etc similar, configuran todo un cuadro, que, de no mediar una explicación científica dentro de los parámetros de la psiquiatría convencional, la iglesia (en especial la católica) considera como manifestaciones de una “posesión”. Y que conste que no se está hablando de oídas o repitiendo cuentos para asustar a los niños. El fenómeno existe, y la única cuestión es explicar su origen  y el como efectuar la sanación de las personas con tan grave trastorno. Es decir, averiguar si tiene una causa inmanente:  origen psicosomático en el propio individuo “enfermo”.  O trascendente: origen en una entidad o ser, con inteligencia y personalidad propias que utiliza el cuerpo del “poseído” para manifestarse. Indudablemente dentro del campo de las enfermedades mentales hay un trastorno que se conoce como el de la doble personalidad. Que para la persona que lo padece es angustioso,  sintiendo esta, que la nueva personalidad (o conciencia, o  como se le quiera llamar), que su psique ha desarrollado, por laberintos del cerebro, en los que la psiquiatría actual todavía se pierde y no encuentra salida satisfactoria, es muy realmente la de otro ser que ha “invadido” su cuerpo. Los informes psiquiátricos al respecto son palmarios. Y, desgraciadamente,  el remedio convencional para tal trastorno, pasa por administrar toda clase fármacos, que no son más que drogas, destinadas a alterar la conducta del sujeto en cuestión, hasta convertirlo en un ser, al menos no peligroso para si y los demás. Pero cuando la personalidad que se manifiesta (tan clara y contundentemente) a través del cuerpo de la persona diagnosticada por tal disfunción psíquica tiene unas determinadas características, y va acompañada de hechos de tipo paranormal, ¿cómo caracterizar al fenómeno?. El ritual del exorcismo bien podría ser lo que en medicina se conoce como un placebo. Una determinada persona (generalmente muy religiosa) sufre un cambio repentino. Pareciera  que, sin motivo aparente, algo dentro de ella se rompe, y se trasforma en su contrario. Pasando de una adoración al Dios de las alturas a un comportamiento propio del demonio del inframundo, manifestando todos los aspectos de una “posesión”. Esto tendría una explicación lógica. Problemas acumulados ( sean de tipo afectivo, económico, de salud, etc),  estrés, crisis de identidad, pérdida de valores repentina, sucesos traumáticos como accidentes, expectativas incumplidas  a nivel académico o profesional, y un largo etc de situaciones similares,  bien podrían hacer que personas con tendencias religiosas (es decir, propensas ya de por si a creer en lo sobrenatural), se “rompan”  trasformándose en todo lo contrario. Y en su imaginario cultural ¿cuál es el prototipo de lo contrario a el Dios bueno y cristiano de los cielos? Al que, hasta ese momento rendían culto.  Es fácil de suponer cual. Así que por reacción adoptan, inconscientemente, el comportamiento, que cabría esperar (dentro del arquetipo de  una cultura cristiana) de ese ser maligno, tal como se les ha sido enseñado desde niños.. Aquí interviene el placebo (= el exorcismo). La persona que se cree poseída, ante un ritual  tan poderoso (según sus propias creencias), impactante, y que, indudablemente, produce un estado alterado de conciencia,  bien podría auto-curarse de sus síntomas (inconscientemente). Simplemente, por creerse que ha sido sometida a una  limpieza,  que habría expulsado al ser “demoniaco” que se le hubiese metido dentro.   Esta podría ser una explicación para determinados casos.

La Corte del Inglés.